10 libros (o colecciones) que de pequeña me encantaba leer

Hoy es día de curiosidades, así que voy a hablarte un poco de mí para que me conozcas un poco más.

Y puesto que este blog es sobre literatura infantil, creo que ahora mismo no hay nada más pertinente que contarte mis lecturas preferidas cuando era pequeña, por ahí a finales de los ochenta y principios de los noventa.

10 libros que de pequeña me encantaba leer

Una devoradora de libros y el Círculo de Lectores

Aunque he pasado por diferentes etapas en lo que a la lectura se refiere (algún día os hablaré de ellas), hasta los 13 o 14 años era una lectora voraz. Leía cada día y leía mucho, era una devoradora de libros.

En casa estábamos suscritos al Círculos de Lectores, y todavía recuerdo con mucho cariño ese momento, una vez al mes, en el que me sentaba a leer la revista que nos habían traído para escoger un libro que me traerían a casa al cabo de unos días.

Y, cuando llegaba el día en el que la comercial venía a entregar el libro, era como si me estuvieran haciendo un regalo de cumpleaños. Lo del Círculo de Lectores casi cogió categoría de ritual mensual, de verdad.

A pesar de la gran cantidad de libros que leí a lo largo de esos años y fiel a la memoria de pez que me caracteriza, recuerdo pocas de mis lecturas.

(Un pequeño inciso respecto a mi memoria de pez: si algún día después de que nos hayan presentado nos encontramos y me cuesta ubicarte o recordar tu nombre, suplico tu compasión para que no me lo tengas en cuenta por favor. Sé que da mucha rabia cuando eres la persona a la que no recuerdan, pero mis pobres neuronas no dan para más. Cierro inciso.)

Sin embargo, si cierro los ojos y hago que mis neuronas echen más humo que una locomotora, los diez primeros títulos (¡buena parte de ellos colecciones!) que me vienen a la cabeza son los siguientes. Seguro que muchos los reconocerás:​


​10 libros (y colecciones) que de pequeña me encantaba leer:

 1. Puck

Puck

Ah, Puck, mi más admirada heroína. Me leí absolutamente todos los volúmenes de esta colección, algunos más de una vez, que se publicaron en esa época.

Me encantaban las aventuras de esta joven, cuyo nombre real era Benthe Winter, que vivía en un internado y resolvía misterios mientras tenía sus más y sus menos con sus amigos y amigas. Por culpa de Puck durante varios años creí que vivir en un internado era lo más de lo más.

Navío, Karen, Alboroto, la habitación llamada El trébol de cuatro hojas... Qué recuerdos.​


Eso sí, en caso de lectura, mi recomendación es acabar la colección en el penúltimo libro. Para mí fue una gran decepción que en el último volumen (¡Puck, adiós!) Puck conociera a un chico con el que decidía casarse al cabo de nada para irse a vivir a otro país, sin acabar los estudios, ¡y sólo con 18 o 19 años!

En fin, supongo que son cosas de la época. Y es que Puck empezó a publicarse en Dinamarca en 1952 bajo el pseudónimo Lisbeth Werner. Detrás de este nombre estaban los escritores Knud Meister y Karlo Andersen.​


 2. Los Hollister

Los Hollister

Otros que me tenían enganchada eran los Hollister.

​Eran cinco hermanos (Pete, Pam, Ricky, Holly y Sue), aunque yo recuerdo especialmente a los mayores, Pete y Pam (yo quería ser como Pam).

Eran aventureros, lanzados, inteligentes ¡y se metían en líos y resolvían misterios! Normal que no pudiera parar de leerlos ;).

La colección consta de 33 libros en total, publicados entre 1953 y 1970 y escritos por Jerry West, pseudónimo de Andrew E. Svenson (la página a la que lleva este link está en inglés).  ​

 3. Los Cinco

Los Cinco

Vale, debo admitir que mis neuronas me juegan una mala pasada con Los cinco porque me cuesta mucho recordar sus aventuras, pero sé que durante una temporada me leí sus libros como si fueran pipas.

Es más, me gustaban tanto que tenía muy presente que Enid Blyton era la autora de la colección (y por esa época no me sabía demasiados nombres de autores) e incluso busqué más libros suyos. De hecho, cuando en casa de mis abuelos descubrí libros de las colecciones Santa Clara y Las Torres de Mallory me faltó tiempo para agenciármelos.

La colección entera consta de 21 libros que fueron escritos entre 1940 y 1962. Y atención, hoy en día se siguen vendiendo dos millones de libros de Los Cinco cada año (¡!).

 4. La carta en clave

La carta en clave

En cuanto pienso en La carta en clave en seguida me viene a la memoria la edición que yo tenía, un Barco de Vapor rojo con unos niños leyendo una carta en la portada.

Leí este libro varias veces a lo largo de varios años porque siempre conseguía mantener mi emoción al límite. Una chica que quiere dar una lección a sus padres fingiendo su desaparición pero después desaparece de verdad... ¡menudo misterio! Si no recuerdo mal, durante una temporada me aficionó a los mensajes cifrados.

El autor es Jan Terlouw, un escritor, político y físico holandés.

 5. Astérix el Galo

Astérix

Astérix a secas es su título oficial, aunque para mí era, son y serán Astérix y Obélix. Y estos dos galos no necesitan presentación, claro.

Aunque hoy en día consideramos a Astérix y Obélix unos casos flagrantes de dopaje, me encantaban la poción mágica, los menhires y jabalíes de Obélix (y su perrito minúsculo Idéfix) y las tortas que repartían a diestro y siniestro a los romanos.​

Creados René Goscinny y Albert Uderzo, su primer álbum se publicó en 1961.​

La colección consta de un total de 36 volúmenes. Si no me equivoco, 26 fueron escritos e ilustrados por los dos, pero después de la muerte de Goscinny, Uderzo siguió escribiendo e ilustrando en solitario (8 volúmenes). Los dos últimos son obra de Jean Yves-Ferry y Didier Conrad.

 6. Tintín

Tintín

Otro personaje que no necesita presentación.

El personaje de Tintín me gustaba, pero también es cierto que aquellas aventuras donde no aparecía el Capitán Haddock no las disfrutaba tanto. ¡Rayos y truenos, no había nada que igualase su colección de improperios!

Y es que, entre otras cosas, la variedad de secundarios era una de las riquezas de Tintín: no sólo Haddock, también Dunpond y Dupont (también conocidos como Hernández y Fernández), la cantante Castafiore o el profesor Tornasol.​

El cómic se publicó por entregas entre los años 1929 y 1976. Una de ellas quedó interrumpida en 1940 cuando Alemania ocupó Bélgica durante la Segunda Guerra Mundial. A partir de cierto momento, gracias al impresionante éxito de la serie, las aventuras del reportero se recopilaron en álbumes.

Su autor fue Hergé,  pseudónimo de Georges Prosper Remi.

 7. Mortadelo y Filemón

Mortadelo y Filemón

¡Vaya par! Aunque el resto de componentes de la T.I.A. no se quedan cortos...

Durante muchos años (o al menos a mí me lo parece) en casa me compraron los tebeos de Mortadelo y Filemón, y de vez en cuando caía un estupendo Súperhumor. Me partía de risa con las desventuras de esta pareja (y me fascinaba la capacidad de Mortadelo de disfrazarse de cualquier cosa.

El maestro Francisco Ibáñez empezó a publicar Mortadelo y Filemón en 1958, y ahí sigue la colección.

 8. El pequeño vampiro

El pequeño vampiro

¿Quién no quería tener un amigo vampiro después de leer las aventuras de El pequeño Vampiro? ¿Y quién no quería salir a volar con una capa de vampiro?

Me encantaban y emocionaban por igual las aventuras de Anton entre los vampiros, y recuerdo sentir especial predilección por la hermana pequeña de Rüdiger, Anna (¡ambos vampiros!).​

La autora alemana Angela Sommer-Bodenburg empezó a publicar El pequeño vampiro en 1979. La colección consta de algo más de viente volúmenes.

El último (El Pequeño Vampiro y la Pregunta de Todas las Preguntas) se publicó en 2015. Lástima que de momento no esté disponible en castellano, porque parece de lo más interesante: ¡¡Anna aparece preguntando a Anton si quiere convertirse en vampiro!!.​

 9. Pippi Calzaslargas

Pippi Calzaslargas

Pippi Calzaslargas era lo más de lo más, y eso nadie puede discutírmelo. Era forzuda como una súperheroína, vivía sola con varios animales, su padre era un pirata y rey, y vestía y hacía cosas muy extravagantes y sorprendentes. Y era tan positiva (y divertida) que desarmaba.

Yo primero la descubrí con la serie de televisión y después me pasé al libro que recopilaba varias de sus aventuras.

Su autora es Astrid Lindgren​, que publicó su primera aventura en 1945. Hasta el año 2000 escribió un total de doce volúmenes con la aventuras de Pipi.

 10. El tigre de Mary Plexiglàs

El tigre de Mary Plexiglàs

Ya sabemos que los libros de lectura obligatoria en la escuela son controvertidos, pero este que nos hicieron leer en séptimo u octavo de EGB me gustaba mucho.

Es una colección de cartas escritas sin tapujos por la quinceañera Mary, mostrando con humor como ella y sus amistades adolescentes tienen las hormonas revolucionadas. Ideal para la época en la que estábamos a punto de entrar.​

Su autor es Miquel Obiols y fue publicado en 1987.

Para acabar, te dejo una traducción del texto de la contraportada (creo que sólo ha sido editado en catalán), que siempre que lo leo me hace reír:

Declaro: Que llevo el Tigre muy dentro mío y es como si fuera yo misma.

Juro: Que todas las cartas son muy secretas y que nunca las enviaré a sus destinatarios.

Conjuro: TODAS LAS FUERZAS MÁGICAS DEL PLANETA PARA QUE QUIEN LEA LAS INTIMIDADES DEL TIGRE MUERA AL INSTANTE O AL MENOS SE VUELVA INVISIBLE.


​Todos estos libros me hicieron pasar muchas horas de emociones.

Y tú, ¿qué libros recuerdas que te encantaba leer de pequeña o pequeño?​

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