8 cosas que NO debes hacer si quieres que tus hijos amen los libros (parte 2), y algunos consejos finales

En el anterior post empezamos a ver los 8 "pecados" capitales que podemos cometer en nuestro afán por convertir a nuestros hijos en grandes lectores, así como pequeños errores que pueden desanimarles a seguir leyendo. Hoy seguiremos con la lista y acabaremos con algunos consejos finales.

Otro pobre niño que pierde los nervios al escuchar hablar de libros.

Decíamos que, definitivamente, mejor que no reaccionen así al mencionarles un libro.

Aquí tienes el resto de la lista de cosas que NO debes hacer si quieres que tus hijos amen los libros:

5. Controlar sus lecturas.

Como rebosas motivación para conseguir que los niños lean, también quieres asegurarte de que sus lecturas sean adecuadas y que comprenden lo que leen, ¿verdad?

No queremos que acaben siendo analfabetos funcionales...

Así que, como quien no quiere la cosa, tienes estas conversaciones con tu hija Antígona:

—Hola, cariño. ¿Qué lees? -dices tú.

—Momo -dice Antígona.

—Ah, muy bien, ¿y de qué va?

—Pues de una niña, Momo, que se enfrenta a unos hombres grises.

—Qué interesante. ¿Y esos hombres grises de dónde salen? ¿Simbolizan algo? -te interesas tú como quien no quiere la cosa.

—Pues no sé.

—Está ahí, ya lo verás. Tienes que estar más atenta. Cuando acabes de leer el libro lo comentamos. Ah, por cierto, ¿ya te has leído el libro que te presté?

—Todavía no.

—Hazlo, qué te encantará. Y luego lo comentamos.

—Claro. Algún día lo haré. ​

​El tema de las lecturas en la escuela crea debate y lo exploraremos más adelante, pero -y esta sólo es mi humilde opinión- tiene sentido que, en la escuela, nuestros hijos tengan que demostrar qué nivel de comprensión lectora tienen.

Sin embargo, para que no asocien siempre la lectura con una obligación, lo ideal es que perciban que en casa pueden leer por puro placer. Otra cosa es que por algún motivo necesiten ayuda con una lectura, pero entonces la conversación sería muy distinta a la que acabas de tener con tu hija Antígona.

6. Relacionar la lectura con un castigo.

Este "pecado capital" está muy relacionado con el número 2, Obligarles a leer

Imagina que tienes esta conversación con tu hijo Raimundo:

—Te he pedido diez veces que recogieras tu habitación, ¡pero sigue pareciendo una leonera! -dices tu mientras te preguntas dónde ha ido a parar tu autoridad.

—Ya voy... -dice Raimundo.

—Ni voy ni nada. Hoy te has quedado sin tele y sin la consola.

—¡Me pido el Ipad!

—¡Tampoco puedes coger el Ipad! Venga, a recoger la habitación y después te pones a leer un libro.

—¡¿Quéééééé?!

—Eso, hasta que no leas el último libro que te compré no habrá más videojuegos.

—¡¿Quééééééééééé?! -grita Raimundo mientras se tira de los pelos. Y después piensa que algún día quemará ese odioso libro.

Si leer forma parte de un castigo o es el castigo, tus hijos acabarán percibiendo la lectura como algo negativo. Porque no negaré que, si yo fuera Raimundo, también querría quemar ese libro (y, por extensión, muchos otros).


7. Recordar los beneficios de la lectura.

Seguro que de pequeño te pasó alguna vez que te ponían un plato delante que llevaba algún ingrediente que no te gustaba.

Zanahoria, por ejemplo.

Cuando te quejabas, la respuesta era algo tipo: “Cómetela, la zanahoria es muy buena para la vista”. Y entonces tú pensabas que preferías que se te cayeran los ojos antes que comerte esa bazofia naranja.

Pues con los libros, igual. Yo intentaría evitar tener conversaciones de este tipo con tu hija Anacleta:

—Anacleta, querida, hace mucho que no te veo leer -dices tú.

—Ya, es que no me apetece -dice Anacleta. 

—¿Sabes que las estadísticas demuestran que los niños que leen mucho sacan mejores notas? -intentas animarla tú.

—Ah.

—Como Miguel Ángel, ese chaval os da un buen repaso a todos, ¿eh? ¡Ja ja ja! Y es de majo... a ti te caía muy bien, ¿verdad?

—Pse, ya no tanto.

—¿Y sabes la de cosas que puedes aprender leyendo?

—Qué bien.

—¡Y lo más importante de leer es que construye carácter! ¡Si lees sabrás enfrentarte a la vida!

Y Anacleta piensa que prefiere que se le caigan los ojos antes que permitir que un libro le construya algo raro en la cabeza.

Sí, quieres que tus hijos sean grandes lectores, pero es mejor que guardes tus motivos como si de oscuros secretos se trataran.

8. Tirar la toalla.

Este es el punto más delicado de todos. 

Porque puede pasar que, aunque te esfuerces por animar a tu hijo o hija a leer, llegue un día en el que te diga esas temidas palabras: “No me gusta leer”.

Y claro, ante un caso así, insistir mucho para que lea o incluso enfadarte acabará siendo contraproducente, porque percibirá la lectura como una obligación.

Lo más más probable es que esta situación se dé por dos posibles motivos:​

  • El menos habitual, que a tu peque le esté costando un poco más aprender a leer o comprender los textos.​

Si sospechas que este es el caso, mi recomendación es que hables con su tutor y profesores para conocer su opinión. Seguro que podrán orientarte.

  • El más habitual, que tu peque todavía no haya encontrado qué tipo de libro y género le gusta.

Pero claro, si ya ha llegado al punto en el que declara que no le gusta leer, va a ser difícil conseguir que colabore para explorar posibilidades. En este caso, una propuesta: ves dejando diferentes tipos de libro por la casa, a su alcance. Así, como quien no quiere la cosa, para que pueda cogerlos si quiere. ¡Pero no todos de golpe! De uno en uno y cada cierto tiempo, y a ver qué pasa.


Sé por propia experiencia que es fácil caer en alguna de estas situaciones. ​

Recuerdo que una noche mi hijo, siendo bastante pequeño, no quería que le leyera un cuento. Sólo quería que le hiciera compañía. Pero yo, que admito que a veces puedo ser un poco cuadriculada, le insistí para leer, hasta el punto que se enfadó un poco​.

Entonces me di cuenta de lo que estaba haciendo: ¡estaba intentando imponérselo!

Me horroricé y, en un ataque de tremendismo, pensé que seguro que acababa de conseguir que cogiera manía a los libros el resto de su vida. Dejé el libro y esa noche sólo le hice compañía, sintiéndome como la peor madre del mundo en cuanto al fomento de la lectura se refiere.

La buena noticia es que me hijo no aborreció lo libros :). Él mismo sigue pidiéndonos cada noche que le leamos un cuento (más de una vez...).

Es importante asumir que fomentar la lectura en tus hijos va a requerir un poco de esfuerzo por tu parte. La realidad es que hoy en día los peques, sobre todo a medida que crecen y les damos acceso a smartphones y tablets, tienen muchas alternativas de entretenimiento​.

¡Pero no te asustes!

Esto de fomentar la lectura es una dinámica que se puede introducir de manera natural en vuestra vida diaria, que no te parezca tan inalcanzable como ir al gimnasio cinco veces por semana.

Para acabar, te dejo un:

Breve recopilatorio de propuestas interesantes para conseguir que los niños lean

* Léeles a la hora de irse a dormir.

* Lee con ellos aunque ya sepan leer solos.

* Reserva una vez al mes para ir a la biblioteca o la librería.

Que rebusquen entre los libros y escojan uno que les guste.

La opción de la biblioteca es muy interesante porque podéis sentaros a ojear libros con calma. ​

* Deja libros (álbumes ilustrados, novelas, cómics) y revistas por la casa, a su alcance.

Que los cojan cuando quieran.

También les gusta tener a su alcance un estante dónde guardéis sólo sus libros.

* Permite que escojan sus lecturas (¡y respeta sus gustos!).

* Organízales búsquedas del tesoro molonas donde el premio final sea un libro.

* Si les gusta mucho un libro, busca más libros del mismo autor.

Incluso podéis buscar su información de contacto (seguro que tiene página web o, si no, podéis escribir a la editorial) y escribirle. Os puedo garantizar que las cartas y emails de lectores hacen mucha ilusión y, en general, procuramos contestarlas.

* Lleva un libro para leer en un viaje en transporte público o en cualquier sala de espera.

* Investiga eventos o presentaciones de libros que le gusten o puedan gustarle.

Puedes llevar a tu peque para que el autor le firme un ejemplar (esto no hace falta hacerlo una vez al mes, puede ser agotador).

* ¡Regala libros!

* Ten presente que es mejor que sepan que en casa la lectura la hacéis por placer.

Es decir, que la lectura no sea ni una obligación ni un castigo.

(* Lee.

Como dije en el anterior post, este es un tema que se merece más reflexión y hablaremos de ello próximamente.)

Y tú, ¿te has encontrado alguna vez cometiendo los "pecados capitales" que hemos comentado? ¿Y cómo animas a tus hijos a leer? ¡Comparte tu experiencia conmigo, deja un comentario!


Para escribir este artículo me he documentado con estas fuentes de información:

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